Las bebidas energéticas se comercializan para reducir el cansancio y mejorar la concentración, además de aumentar la energía. Una bebida energética media de 250 ml contiene una cantidad de cafeína similar a la de un café expreso de 60 ml. Muchas de estas bebidas también contienen otros ingredientes activos, como el guaraná y la taurina (estimulantes) y azúcar, aunque también hay opciones sin azúcar.
La combinación puede tener reacciones adversas peligrosas para la salud. Según los últimos datos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, el 70% de los adolescentes consumen bebidas energéticas.
Expertos del hospital Vithas Nisa han advertido de la sobreexcitación y obesidad como principales riesgos de las bebidas energéticas, que están comercializadas "con nombres de animales o seres a los que se presupone gran energía", y han detallado que, según el informe del Observatorio Español de Drogas y Toxicomanías, la edad de consumo de este tipo de bebidas en adolescentes se sitúa entre los 14 y los 18 años.
Investigadores de la Universidad de Sidney y el Instituto Centenario de Australia han descubierto que el consumo de bebidas energéticas puede desenmascarar determinados trastornos cardiacos de origen genético como el síndrome QT largo, una anomalía en el sistema de conducción del corazón.
La cafeína y el azúcar son los ingredientes principales de los energéticos y se presentan en grandes cantidades. Este tipo de bebidas son sintéticas, creadas en laboratorios para conseguir sus efectos energéticos. Aunque algunos componentes por sí mismos no son un peligro, sí pueden serlo al mezclarse con la cafeína.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.