Científicos españoles y estadounidenses han presentado el primer estudio que evalúa los riesgos de la exposición al tabaco para la salud en los ancianos. Sus conclusiones, publicadas en la revistaAge, confirman lo esperado: al aumentar la exposición pasiva al humo, también aumenta la frecuencia de fragilidad.
En Estados Unidos Hawái, California y la ciudad de Nueva York han elevado la edad legal mínima para el consumo de tabaco hasta los 21 años, mientras que en otros estados se sitúa en los 19. En España, los juristas creen que esta medida sería difícil de aplicar, pero no imposible.
El delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín, ha enfatizado la importancia de los "mensajes" que se envían a la sociedad en relación con los consumos y, así, ha destacado que las comunidades que, como Galicia, cuentan con una ley que prohíbe la venta de alcohol a menores se sitúan "por debajo de la media" en ese consumo.
Investigadores del NYU Langone Medical Center y su Perlmutter Cancer Center, en Estados Unidos, han descubierto que el consumo de tabaco puede alterar el equilibrio del microbioma de la boca, formado por aproximadamente 600 especies de bacterias, lo que puede favorecer la aparición de enfermedades.
Desde 2009 ha descendido un 24 por ciento la cantidad de trabajadores que fuman de forma regular, según la Memoria de Vigilancia de la Salud 2015 realizada por Premap Seguridad y Salud a 820.000 trabajadores.
Un informe de la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra que el consumo de tabaco entre los niños europeos de edad escolar ha disminuido desde el año 2010.