"Al principio no me daba cuenta, pero cuando comencé a perder, sentía deseos de reponer lo perdido y cuando perdí aún más, ya fue forzoso seguir jugando para recuperar aunque sólo fuera el dinero necesario para mi partida, pero también eso lo perdí". Estas palabras fueron plasmadas por Fedor Dostoievski, autor de la novela El jugador -entre otras- en una carta a su esposa en la que le explicaba cómo había perdido todo su dinero.
Conoce los efectos nocivos de este hábito. La mayoría de nosotros tiene una vida agitada. Días agotadores, exceso de responsabilidades, discusiones, idas, venidas, reuniones, obligaciones, presiones y un sinfín de etcéteras. Es normal que al acabar el día y al llegar a casa necesitemos un momento de paz, de silencio, de relax.
Durante el juego intervienen el sistema de recompensa, que libera dopamina, un neurotransmisor asociado a mecanismos de recompensa y a los comportamientos adictivos. Además, están involucradas áreas del cerebro relacionadas con la memoria a corto plazo, con la visión, con la atención, con las funciones motoras, con las emociones y con la motivación.
A diferencia del cannabis, que disuelve la conciencia en una dispersión incompatible con acciones que exijan eficacia funcional, la cocaína aparenta agudizar ese tipo de eficacia, por lo que se percibe como una droga que "favorece" el desempeño profesional, sobre todo, en entornos en los que la presión por la excelencia es mucha y un error supone quedarse fuera.
La sociedad de consumo impulsa a las personas a ciertos hábitos y conductas que luego terminan convirtiéndose en adicciones. No hay más que ver como por distintos medios, nos regalan la "ilusión" de poder desatender las señales del campo emocional, anestesiando o enmascarando con químicos, distintas carencias y vacíos.
El rigor profesional, la presión del entorno, la paranoia por la perfección, la inadmisión de errores, el temor al fracaso, la ambición por ser el mejor, por ganar dinero y por superar cada día los estándares de vida son, entre otras cosas, algunas de las muchas obsesiones que llevan a un profesional adentrarse en el mundo de las drogas.
Mucha gente usa el sexo de vez en cuando para escapar del estrés, esto es algo normal, placentero y hasta saludable. El problema es que para los adictos se trata de una conducta constante, que se intensifica hasta tal punto que el deseo sexual controla todos los aspectos de sus vidas y se sienten impotentes en sus esfuerzos por controlarla o cambiarla.
Aunque no existan estadísticas oficiales, las estimaciones son alarmantes y señalan que entre un 0,5% y un 2% de la población es adicta al juego en nuestro país. Lo más llamativo es que hay un cambio progresivo en el perfil del ludópata; son cada vez más jóvenes, tienen un mayor nivel de formación y un acceso fácil a múltiples propuestas en la red.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.