Hay que caminar hacia modelos comunitarios de justicia sociales capaces de entender las realidades y apoyar el liderazgo y el conocimiento de las personas que utilizan drogas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.