Los adolescentes adictos a los móviles e internet sufren un desequilibrio en los niveles de neurotransmisores implicados en la regulación de distintas funciones cerebrales.
Científicos de la Universidad de Maastricht (Holanda) han comprobado que una sola dosis de cocaína altera directamente a nuestro cerebro, modificando la percepción de las emociones básicas e interfiriendo a la hora de reconocer emociones negativas como la tristeza o los celos.
Los trabajos de esta investigadora francesa han servido para conocer los mecanismos de la adicción en el cerebro e investigar con decenas de medicamentos contra el dolor y la depresión. Sus esfuerzos podrían concluir con el hallazgo de analgésicos derivados del opio que no crearán dependencia.
Restringir a los menores de 16 años el acceso a la reproducción automática y las fuentes algorítmicas basadas en el historial y los perfiles de los usuarios, agregó
Un documento de la OMS recopila la evidencia disponible sobre la relación entre el tabaquismo y la fertilidad y advierte también de los posibles efectos de la exposición al humo ambiental del tabaco