El estelar aumento de jóvenes adictos a la metanfetamina, droga que también es consumida por las amas de casa y profesionales, alarma a las autoridades de Tailandia, uno de los centros mundiales de distribución de estupefacientes.
El abuso crónico de esta sustancia cambia de forma significativa el funcionamiento del cerebro y puede provocar una pérdida extrema de peso, ansiedad, insomnio, comportamiento violento, e incluso paranoia, entre otros efectos nocivos para la salud.
Los costes derivados del abuso de esta sustancia ascienden a 18.000 millones de euros. Es la segunda droga más consumida en el mundo, después de la marihuana.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.