El repunte del tráfico de heroína ha elevado, en los últimos dos años, el consumo de esta sustancia en Euskadi, donde se han introducido nuevas drogas como la marihuana 'skunk' o el cristal (metanfetamina), especialmente entre los más jóvenes.
La epidemiología basada en el análisis de sustancias psicoactivas en aguas residuales es un indicador adicional al del uso de drogas que está ganando confianza ultimamente para complementar el panel de indicadores establecido hasta la fecha.
Un estudio realizado en cuatro países europeos revela que el centro sanitario británico presenta una tasa mayor de uso de drogas inyectables y de sexo no consentido.
Según un macroestudio internacional que ha monitorizado el consumo de drogas (anfetamina,metanfetamina, éxtasis y cocaína), en 37 países a través del análisis de las aguas residuales generadas por 60 millones de personas de 120 ciudades, entre 2011 y 2017.
El aumento de los síntomas depresivos sería proporcional a la frecuencia de uso de metanfetamina. Según estos hallazgos, los investigadores sugieren que reducir el uso de sustancias y, en especial de metanfetamina, puede reducir los síntomas depresivos y otros problemas concomitantes como conductas sexuales de riesgo.
El uso de la metanfetamina provoca la acumulación de fibras proteicas duras en el músculo cardiaco, lo que puede ayudar a explicar el desarrollo de los corazones agrandados y la insuficiencia cardíaca en los usuarios de este estimulante ilegal, según una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas de Ciencias Cardiovasculares Básicas 2019 de la Asociación Americana del Corazón.
La "guerra contra el narco" dura ya casi medio siglo y no da señales de acabar, como tampoco el narcotráfico. La producción de coca se ha disparado, el apetito de EEUU y Europa es insaciable y México bate récords de asesinatos
En 1990, un gramo de cocaína pura costaba en torno a 198 dólares en las calles de Estados Unidos. Diecisiete años después, ese mismo gramo costaba 98 dólares, un 80% menos.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.