La sociedad de consumo impulsa a las personas a ciertos hábitos y conductas que luego terminan convirtiéndose en adicciones. No hay más que ver como por distintos medios, nos regalan la "ilusión" de poder desatender las señales del campo emocional, anestesiando o enmascarando con químicos, distintas carencias y vacíos.
Canadá, Israel y Chile quieren comprar la droga en este país para sus enfermos. La fabricación de medicamentos basados en la sustancia abre otra vía de negocio.
El catedrático explicó que "drogas y medicamentos son lo mismo" y que no se puede decir si la droga es un ángel o un demonio. "Siempre se consumieron, pero llegó un momento en que el mercado empezó a solicitar drogas sólo para 'pillar el gran colocón'", indicó.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.