Este directivo de Agalure superó su adicción al juego hace tres años y ahora lucha por ayudar a otros enfermos y a sus familias a superar un problema que cada vez afecta a más jóvenes.
La Asociación de Atención a la Ludopatía y a la Exclusión Social (Aluesa) ha detectado en las Islas un nuevo perfil de jóvenes ludópatas poliadictos de entre 18 y 30 años, que no sólo son adictos al juego sino al alcohol, así como a las drogas y el sexo en mayor o menor medida.
Un estudio realizado por la Asociación Juguesca determina que el 40% de las personas adictas al juego ha pensado en el suicidio. El 80% de los jugadores que llegan al centro de tratamiento son varones.
El perfil del paciente corresponde al género masculino, con una media de edad de 38, casado o separado, consumidor de alcohol u otras drogas y adicto a las máquinas tragaperras.
Un estudio del colectivo Ekintza-Aluviz detectó a más de 90 jóvenes afectados La inmensa mayoría de las 324 personas tratadas son adictas a las tragaperras.
El consumo de un psicofármaco de venta en farmacias, la pregabalina, genera más casos de adicción entre las personas migrantes en situación de calle que el alcohol
Los adolescentes han estado intercambiando información sobre cómo eludir la prohibición. Uno de cada tres adolescentes australianos dijo a la organización de salud mental Headspace que buscaría formas de eludir la prohibición.
“El pellet no reemplaza el compromiso personal, pero ofrece una herramienta clínica que refuerza la adherencia, sobre todo en pacientes que han tenido múltiples intentos fallidos con tratamientos orales”