Según una encuesta de la Unidad de Investigación 'Juegos y adicciones tecnológicas' de la Universidad de Valencia realizada entre más de 7.000 escolares valencianos entre 15 y 19 años, el 57 por ciento ha jugado alguna vez, y uno de cada cinco lo hace de manera habitual.
El juego online y las casas de apuestas han encontrado una oposición política y popular que cada vez es menos incisiva con el alcohol, el producto que más adictos genera en España.
Los juegos de azar han evolucionado culturalmente para incorporar características estructurales que incrementan su potencial adictivo. Estas manipulaciones son especialmente eficaces entre jóvenes y adolescentes, quienes se encuentran en una etapa de desarrollo en la que son más sensibles a este tipo de motivos y más propensos a asumir riesgos.
La delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Ana Isabel González, ha asistido al acto informativo que la Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Amalajer) ha ofrecido con motivo del Día sin Juego de Azar que se celebra este lunes y ha destacado la importancia de la prevención y la información.
El pasado martes, 2 de octubre, la Conferencia sectorial sobre Drogas (máximo órgano de decisión política del Plan Nacional sobre Drogas, conformado por representantes de distintos ministerios), aprobó el Plan de Acción sobre Adicciones 2018-2020, un documento a través del cual se definen las áreas de actuación que se emprenderán en los próximos dos años en el Plan Nacional sobre Drogas.
Para mejorar la comprensión de la ludopatía entre la población general, la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR) en colaboración con la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, ha publicado una Cartilla de la ludopatía, en la que se abordan los aspectos que caracterizan a los problemas de juego patológico.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.