La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) reclama estrategias desmedicalizadoras para reducir el uso prolongado de benzodiacepinas en la población ante problemas de ansiedad o insomnio, sobre todo en población adolescente, donde se ha incrementado en la era post pandemia.
Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista 'Sleep'.
Una nueva investigación ha demostrado que el cannabis podría ser una opción de tratamiento eficaz tanto para el alivio del dolor como para el insomnio, para aquellos que buscan evitar los medicamentos recetados, incluidos los opioides.
La mitad de los jóvenes que han probado estas bebidas han sufrido efectos adversos en la salud, según un estudio en Canadá. Una de las claves del riesgo de estas bebidas está en los ingredientes que contienen. "Suelen ser una combinación de muchos elementos, pero lo fundamental es que, además de una gran dosis de cafeína, estas bebidas también están cargadas de azúcar y de otros estimulantes."
Los adolescentes adictos a los móviles e internet sufren un desequilibrio en los niveles de neurotransmisores implicados en la regulación de distintas funciones cerebrales.
Un equipo de la Universidad de Medicina de Berlín-Charite (Alemania), asocia la adicción al tabaco con una mayor vulnerabilidad a los trastornos del sueño
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.