El perfil del toxicómano madrileño corresponde al de un hombre de entre 31 y 40 años, soltero, con un nivel socioeconómico medio, con estudios primarios o inferiores, que vive en casa y sin incidencias legales actuales, según los datos de 2008 del Estudio de Indicadores de Consumo Problemático de Drogas en la Comunidad de Madrid de la Agencia Antidrogas.
En Asturias, la primera calada se da a los 13 años. Hace una década, la edad de inicio para tabaco, alcohol y porros estaba entre los 14 y 15. Las clínicas tratan cada vez más a jóvenes que con 11 años tomaban cannabis o cocaína.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.