El dispositivo estará disponible a partir del verano. Cualquier persona sin conocimientos médicos podría usarlo. Las muertes por sobredosis superan ya a los accidentes de tráfico.
Presente en los cigarrillos electrónicos, posee neurotoxinas que pueden provocar malestar e, incluso, la muerte en menores, según 'The New York Times'.
Una investigación presentada en el Congreso Internacional de Ictus que se celebra estos días en Dallas (EEUU) confirma con datos claros lo que muchos especialistas vasculares llevan años advirtiendo: que la cocaína incrementa significativamente el riesgo de padecer un infarto cerebral.
Estados Unidos analiza un plan para darle fin al tabaquismo, un problema que está causando que miles de personas mueran al año por el alto nivel de consumo.
Mató al actor Seymour Hoffman y también se cobra víctimas aquí. El «caballo» vuelve entre hombres de 30 y 50. Ya no se pinchan: la fuman o la esnifan con cocaína.
Una de las principales cadenas de farmacias de Estados Unidos, con unos 7,600 locales en todo el país, anunció el miércoles que no venderá más tabaco, invocando la lógica y la salud pública, una decisión inmediatamente celebrada por el presidente Barack Obama.
Según los últimos datos (del pasado mes de agosto) que ofrecía la Agencia de Abuso de Sustancias y Servicios Mentales de EEUU (Samhsa), en 2012, 669.000 personas reconocían su dependencia de la heroína, lo que supone un crecimiento de aproximadamente un 80% (en 2003 eran 373.000 las personas dependientes de esta droga).
Las autoridades sanitarias norteamericanas calculan que en el transcurso de 2012, unos 160.000 jóvenes hicieron uso de este producto sin haber fumado antes un cigarrillo convencional.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.