Un estudio canadiense demuestra que el 80% de la droga está adulterada con fentanilo. El fentanilo es un potente analgésico de uso médico, originalmente diseñado para paliar el dolor agudo en enfermos de cáncer, que al mezclarse con otras drogas como la heroína está provocando una epidemia de muertes por sobredosis en Estados Unidos y Canadá.
Las 28.647 muertes por fármacos opiáceos y heroína suponen la cifra más alta en la historia de EEUU según confirmaban los Centros de Control de las Enfermedades (CDC según sus siglas en inglés), toda una epidemia a la que las autoridades no logran poner coto.
Para estos menores, las primeras semanas de vida son las más difíciles y angustiantes, por su lucha contra el Síndrome de Abstinencia Neonatal. Durante este tiempo, tiemblan, aprietan sus músculos mientras que se van desintoxicando de las sustancias.
Lucen como coloreados paquetes inofensivos de incienso o sales de ba-ño en los mostradores de tiendas, estaciones de servicio o sitios de Internet. En realidad son drogas con peligrosos efectos que nadie hasta ahora puede predecir.
La medida que permite consumir marihuana de manera recreativa entró en vigor ayer, tras ser aprobada por el 56% de los votantes en noviembre del año pasado.
El NIDA ha lanzado una campaña pública "Edúcate", como parte de su iniciativa para los adolescentes aprendan sobre la conexión entre el abuso de las drogas y la iniciativa del VIH. La campaña está diseñada para crear conciencia en esta generación sobre el riesgo real para la transmisión del VIH que conlleva el uso de drogas y motiva a los jóvenes a compartir esta información con sus compañeros para prevenir la propagación de esta enfermedad.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.