Que Estados Unidos esté dispuesto a discutir la legalización durante la próxima Cumbre de las Américas en Cartagena, es un paso histórico. Se trata de la primera vez que este debate será planteado por los jefes de Estado.
El gobierno de Barack Obama cuestionó las trabas halladas durante el año pasado para el trabajo de la Drug Enforcement Administration (DEA) en la Argentina.
Aunque su uso es ilícito en Estados Unidos, en virtud de una ley ratificada por el presidente Richard Nixon en 1970, un total de 15 Estados y la capital federal permiten su uso médico, para paliar el dolor.
Desde la década de los ochenta, el gobierno estadunidense se decidió por una política enfocada a combatir con las armas el tráfico ilegal de drogas. Esa estrategia se exportó al mundo, con graves resultados para países como México y Colombia.
El concejo municipal de la ciudad de Oakland, en California (oeste de Estados Unidos), aprobó un plan que permitirá el cultivo en gran escala de marihuana y su comercialización.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.