El estudio científico más grande hasta la fecha ha concluido la no existencia suficiente de que el cannabis medicinal, tanto basado en cannabidiol (CBD) como en tetrahidrocannabinol (THC), alivie la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o la psicosis.
Un nuevo estudio realizado por el Grupo de Investigación de Desarrollo Social de la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha puesto de manifiesto que el consumo de marihuana influye en el riesgo de que fumen esta sustancia los futuros hijos.
Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos) ha desmentido que el consumo regular de alcohol contribuya de alguna forma a la reducción del volumen cerebral. Según sus hallazgos, en cambio, un menor volumen cerebral en regiones específicas puede predisponer genéticamente a ingerir más alcohol.
La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, ha reconocido que la lucha contra las adicciones es "compleja" y ha recordado que no sólo afecta a la persona, sino a su familia y al conjunto de la sociedad.
La presión por lograr un cuerpo que encaje en los cánones de belleza actuales combinada con la necesidad de tenerlo lo antes posible y con un esfuerzo mínimo empuja a muchas personas, varones en su gran mayoría, a consumir esteroides, una sustancia puede llevar aparejados problemas físicos, como daño hepático, y riesgo de adicción.
Según un macroestudio internacional que ha monitorizado el consumo de drogas (anfetamina,metanfetamina, éxtasis y cocaína), en 37 países a través del análisis de las aguas residuales generadas por 60 millones de personas de 120 ciudades, entre 2011 y 2017.
Según muestra una investigación internacional, con participación española, que señala que, en promedio, afecta al 31 por ciento de la población, que oscila entre el 24 por ciento en Irlanda y el 68 por ciento en Grecia, especialmente en entornos interiores y exteriores de lugares de restauración, de trabajo, hogares y automóviles.
Los distribuidores de medicamentos han entregado más de 30 millones de opioides a tres farmacias situadas en Mingo, uno de los condados más pobres de EEUU. Una farmacia concreta llegó a generar una receta de opioides por minuto en un pueblo de menos de 400 personas; ese año, la farmacia compró más opioides que cualquier otra farmacia del estado. Entre 1999 y 2016 han muerto 351.000 personas por la epidemia de opiáceos en EEUU, según una investigación oficial.