Ya sabemos que el cuerpo metaboliza de maneras distintas los tipos de alimentos, pero ahora también sabemos que hay alimentos que empeoran el sabor del tabaco. Así lo indica el estudio realizado por investigadores de la Universidad Duke de Carolina del Norte, que observa que las frutas, las hortalizas y los lácteos empeoran el sabor del tabaco, mientras que otros, como la carne, el café y el alcohol lo mejoran.
Las personas que nunca han fumado tienen un 19 por ciento menos de riesgo de sufrir demencia comparados con los fumadores habituales, mientras que las personas que dejaron el hábito hace tiempo tienen un riesgo 14 por ciento menor, según ha concluido un estudio surcoreano publicado en 'Annals of Clinical and Translational Neurology'.
Los políticos ingleses han propuesto hacer más flexible las leyes relacionadas con los cigarrillos electrónicos o 'vaping' cómo un método para dejar de fumar.
La exposición a la nicotina durante el embarazo, ya sea por fumar cigarrillos o por parches de nicotina y productos electrónicos, aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), el fallecimiento inesperado de un bebé menor de 12 meses, en la mayoría de los casos mientras duerme, según una investigación publicada en la revista 'Journal of Physiology'.
El 30 por ciento de las fumadoras continúa fumando durante el embarazo, y muchas tienen la "falsa idea" de que reducir el consumo del tabaco evita dañar al feto, a pesar de que se ha demostrado que hasta el tabaquismo pasivo provoca efectos nocivos al bebé, según se ha puesto de manifiesto en el editorial de 'Prevención del Tabaquismo', de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Permitir la comercialización del tabaco es un atentado contra los derechos humanos de la población, tal y como han advertido a las autoridades expertos reunidos en la Conferencia Internacional sobre el Control del Tabaco, organizada por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) y la Red Europea para la Prevención del Tabaquismo (ENSP, por sus siglas en inglés).
Estar expuesto al humo del tabaco aumenta en un 30% el riesgo de muerte cardiovascular. En el primer año de abandono, el riesgo se reduce a la mitad y a los cinco años se acerca al de los que nunca han fumado, además, en el caso de las personas que han sufrido ya un infarto y dejan el tabaco ven reducida su mortalidad en un 36% a los dos años.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.