Hacer un uso excesivo del ‘smartphone’ en posturas inadecuadas puede causar ciertas lesiones, y no hay evidencias de que vaya a impulsar cambios evolutivos.
Un estudio de la Universidad de California Davis ha descrito un nuevo método por el que investigadores pueden observar en tiempo real cómo responde el sistema nervioso a la activación de sus receptores opioides.
Presentar la adicción como una enfermedad cerebral crónica reduce la confianza en la posibilidad de un cambio duradero, tanto en el propio adicto como en el terapeuta, según una investigación exhaustiva examinada en el nuevo libro 'A New Approach to Addiction and Choice' (Un nuevo enfoque para la adicción y la elección).
La red identificada en este estudio es relevante no sólo para la acción química de la sustancia, sino también para la experiencia consciente de la recompensa de dicha sustancia.
Una investigación revela que el receptor opioide mu, una proteína de la superficie celular que permite recibir información por la unión de sustancias segregadas por otras células del cerebro, está relacionada con el dolor y la adicción a opioides a través de mecanismos neuroinmunes.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.