En España, más de dos millones de personas toman ansiolíticos con regularidad. Es decir, ya hay más personas que los consumen que población diagnosticada por ansiedad y depresión. Los psicofármacos, prescritos de forma masiva en nuestro sistema sanitario, se están convirtiendo en una bomba de relojería con costes millonarios. ¿Trivializamos su consumo? ¿Y cuáles son las consecuencias?
CCOO Euskadi ha demandado "más y mejor prevención" en las empresas del sector de la Dependencia, ante el "elevado consumo de fármacos y psicofármacos" entre las trabajadoras para "paliar sus dolores musculares y rebajar su nivel de ansiedad", motivados por "unas cargas de trabajo brutales y una presión de tiempos enorme".
Un informe de las Entidades Catalanas de Acción Social (ECAS) expone que la vulnerabilidad social lleva a las personas al límite emocional y psicológico.
Las substancias o medicinas a las que recurrimos para sentirnos mejor empiezan a ser un problema cuando se convierten en un sistema de vida e ignoramos las causas de los estados de ánimo.
Entre los años 2000 y 2012. Entre los ansiolíticos más utilizados en España están el lorazepam y el alprazolam, comercializados por Pfizer como 'Orfidal' y 'Trankimazin' respectivamente, y de los hipnóticos o somníferos el más utilizado es el lormatazepam, más conocido como Noctamid (Teofarma).
El abuso de este tipo de psicofármacos tiene un daño potencial alto y cuesta reconocerlos como una droga. Provoca más de 20 mil muertes al año y se estima que el 40% los usa sin prescripción médica.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.