La Organización Mundial de la Salud define adicción como una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. La adicción se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales.
El estudio científico más grande hasta la fecha ha concluido la no existencia suficiente de que el cannabis medicinal, tanto basado en cannabidiol (CBD) como en tetrahidrocannabinol (THC), alivie la depresión, los trastornos de ansiedad, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el síndrome de Tourette, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) o la psicosis.
Un estudio de CC.OO. ha detectado un incremento del uso de psicofármacos en trabajadoras del sector de la Dependencia como consecuencia de las condiciones laborales en el Estado: "Hay una carga de trabajo brutal, en general porque las plantillas no están ajustadas, son exiguas. Hay una presión de tiempos enorme".
Un nuevo estudio realizado por el Grupo de Investigación de Desarrollo Social de la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha puesto de manifiesto que el consumo de marihuana influye en el riesgo de que fumen esta sustancia los futuros hijos.
Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos) ha desmentido que el consumo regular de alcohol contribuya de alguna forma a la reducción del volumen cerebral. Según sus hallazgos, en cambio, un menor volumen cerebral en regiones específicas puede predisponer genéticamente a ingerir más alcohol.
La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social en funciones, María Luisa Carcedo, ha reconocido que la lucha contra las adicciones es "compleja" y ha recordado que no sólo afecta a la persona, sino a su familia y al conjunto de la sociedad.
La presión por lograr un cuerpo que encaje en los cánones de belleza actuales combinada con la necesidad de tenerlo lo antes posible y con un esfuerzo mínimo empuja a muchas personas, varones en su gran mayoría, a consumir esteroides, una sustancia puede llevar aparejados problemas físicos, como daño hepático, y riesgo de adicción.
Según un macroestudio internacional que ha monitorizado el consumo de drogas (anfetamina,metanfetamina, éxtasis y cocaína), en 37 países a través del análisis de las aguas residuales generadas por 60 millones de personas de 120 ciudades, entre 2011 y 2017.
La segunda edición de la encuesta muestra una población más favorable a la educación sexual y a la diversidad, pero también revela desafíos persistentes en prevención, consentimiento y equidad de género
El nuevo paquete de Estados Unidos para adicciones, salud mental y sinhogarismo genera dudas por no ser completamente nuevo y por limitar la reducción de daños.
El documento plantea mejorar la vigilancia epidemiológica, ampliar el acceso al diagnóstico, fortalecer la educación sexual y reducir el estigma asociado a las ITS hasta 2030
Si algo nos recuerda este informe es que las políticas de drogas son, o deberían ser, en última instancia, políticas de salud pública, justicia social y de garantía de derechos.