Las medidas de los gobiernos de todo el mundo para frenar la pandemia de Covid-19, basadas en el confinamiento de la población, han llevado a la interrupción generalizada de las rutas de tráfico de drogas ilegales, principalmente por aire y tierra...
Desde el inicio de la pandemia ha planeado la duda de cómo las medidas adoptadas por la crisis sanitaria afectarían al suministro y consumo de sustancias, así como los daños asociados.
La Sociedad Española de Epidemiologia ha publicado un comunicado de posicionamiento en relación al estudio francés que sugería que la nicotina podría tener un efecto preventivo a nivel de contagio del COVID-19.
El libro «Pregúntale a Alicia» y el cortometraje educativo «Curious Alice» pretendían alejar a los chavales de los 70 de las drogas, pero su forma de abordar el tema invitaba a lo contrario.
El tabaco es una de las causas por las que hay más víctimas hombres que mujeres por el coronavirus en España, según los investigadores Javier C. Vázquez, del Neurocampus de Burdeos, y Diego Redolar, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
El documento plantea mejorar la vigilancia epidemiológica, ampliar el acceso al diagnóstico, fortalecer la educación sexual y reducir el estigma asociado a las ITS hasta 2030
Si algo nos recuerda este informe es que las políticas de drogas son, o deberían ser, en última instancia, políticas de salud pública, justicia social y de garantía de derechos.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.