Los resultados de la encuesta europea sobre consumo de drogas en el contexto de la pandemia por COVID-19 indican que el 71,9% de las personas que se declaran consumidoras de sustancias psicoactivas ilegales han cesado o han reducido la frecuencia o la cantidad de su consumo
Consumo rectifica su proyecto inicial y propone una normativa similar a la del estado de alarma; se prohíben los bonos de fidelización y no se les permitirá patrocinar equipaciones deportivas
Plan de inspecciones. Madrid retoma la vigilancia de locales para evitar el acceso a menores y la Ley del Juego. La nueva normalidad obliga al cambio diario de cartas y limpieza de fichas
El análisis, publicado en al revista 'Developmental Psychology', estudió a 385 adolescentes durante seis años, y solo el 10% de los jóvenes mostró un comportamiento adictivo tras la prueba.
“La edad media de inicio del trastorno se sitúa entre los 18-30 años de edad y el curso tiende a ser crónico." Mónica Fraca Villar, psicóloga y psicoterapeuta, y directora del departamento de adultos, pareja y familia de Psicólogos Pozuelo (Madrid).
De hecho, vivimos en el confinamiento de las pantallas. El protagonismo lo tienen ellas: la distracción y el ocio, las conversaciones, las noticias, las relaciones, el instituto, el trabajo, la soledad, la compañía, las ganas, el descubrimiento, la curiosidad, la información, la desinformación, los fakes, la procrastinación.
Según una encuesta de la Unidad de Investigación 'Juegos y adicciones tecnológicas' de la Universidad de Valencia realizada entre más de 7.000 escolares valencianos entre 15 y 19 años, el 57 por ciento ha jugado alguna vez, y uno de cada cinco lo hace de manera habitual.
El documento plantea mejorar la vigilancia epidemiológica, ampliar el acceso al diagnóstico, fortalecer la educación sexual y reducir el estigma asociado a las ITS hasta 2030
Si algo nos recuerda este informe es que las políticas de drogas son, o deberían ser, en última instancia, políticas de salud pública, justicia social y de garantía de derechos.
La reforma impulsada por el Gobierno de República Checa para trasladar la coordinación de la política de drogas al Ministerio de Salud ha generado críticas entre profesionales y antiguos responsables del sector.