Investigaciones presentadas en la COP11 muestran que los vapeadores, los productos de tabaco calentado y las bolsitas de nicotina no son libres de riesgo y pueden aumentar la adicción, especialmente entre jóvenes.
Una molécula ensayada en el Instituto de Neurociencias es capaz de disminuir el consumo de alcohol y la ansiedad en modelos animales. Actúa sobre el sistema endocannabinoide, clave para mantener la homeostasis cerebral, lo que permite recuperar el equilibrio de las señales cerebrales más relacionadas con el bienestar y la motivación.
Los resultados subrayan que dejar de beber no significa haberse recuperado de la adicción. Las huellas que deja el alcohol en el cerebro requieren estrategias de recuperación sostenidas en el tiempo
¿La adicción puede considerarse una enfermedad? La que se conoce formalmente con el nombre de trastorno por uso de sustancias, no solo se considera una enfermedad, sino que la Asociación Médica Estadounidense la clasifica oficialmente como una enfermedad desde 1987.
Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista 'Sleep'.