Lo que parecía una guerra ganada por la salud pública, vuelve a estar en riesgo: tras veinte años de descensos históricos, la proporción de fumadores pasivos en España ha repuntado al 23,8%, debido a la falta de acción legislativa, las terrazas y la irrupción de los dispositivos electrónicos (vapers).
Según un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) publicado este martes en la revista Tobacco Control, este cambio de tendencia se ha producido, principalmente, en las terrazas y lugares de trabajo, seguido de las escuelas y los hogares, donde el aumento ha sido más moderado.



