El órgano fiscalizador de la UE concluye que las medidas de la Comisión Europea y los Estados miembros no son «lo suficientemente sólidas» y que sus esfuerzos están «fragmentados», con «lagunas persistentes» en la cooperación transfronteriza.
El informe, elaborado tras visitas de campo en Bélgica, España, Polonia y Rumanía, atribuye el problema a la falta de datos fiables sobre el mercado ilícito y a la ausencia de una entidad que coordine con claridad la respuesta europea.



