Cada vez más adolescentes participan en prácticas de exposición sexual en internet que comienzan en plataformas digitales y acaban escapando a su control. La mayoría no perciben su gravedad y, en algunos casos, tienden a normalizarlas o incluso a verlas como una forma rápida de ganar dinero. El primer contacto suele producirse en redes sociales o en conversaciones privadas, en entornos donde todo parece inofensivo. ¿Por qué cada vez más menores perciben estas situaciones como algo normal? ¿Qué señales deberían alertar a las familias antes de que sea tarde?
La criminóloga y experta en ciberdelincuencia María Aperador distingue dos fenómenos en España que están creciendo a la vez: adultos que roban imágenes de niños en redes sociales para crear perfiles falsos en plataformas como OnlyFans y, en paralelo, menores que intentan acceder a estas plataformas para generar contenido y ganar dinero. “Cuando un comportamiento deja de percibirse como un riesgo y pasa a verse como una salida laboral, ya no es anécdota, es tendencia”, advierte. “Este fenómeno apunta a un cambio relevante: el adolescente ya no solo consume contenido, empieza a convertirse en contenido. Y eso cambia por completo la naturaleza del riesgo”, reflexiona por su parte la neuropsicóloga Begoña del Campo Zafra.



