El cannabis y la cocaína figuran entre las principales sustancias asociadas a los trastornos por consumo de sustancias en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, mientras que los opioides, especialmente los sintéticos como el fentanilo, tienen un mayor peso en la carga de enfermedad registrada en América del Norte. Así lo señala la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en un estudio difundido en enero de 2026, que analiza las consecuencias del consumo de drogas para la salud de la población del continente.
Según la OPS, en 2021 aproximadamente 17,7 millones de personas vivían con un trastorno por consumo de drogas en las Américas, y cerca de 78.000 muertes fueron directamente atribuibles a estos trastornos. El estudio, basado en los datos de la Carga Mundial de Enfermedades, también identifica diferencias importantes entre regiones y señala que los hombres jóvenes soportan una parte especialmente elevada de esta carga de enfermedad.
El panorama no es homogéneo. Mientras que en Estados Unidos y Canadá destacan los problemas relacionados con los opioides, en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe la OPS identifica el cannabis y la cocaína como los principales contribuyentes a los trastornos por consumo de sustancias durante la última década. Esto no significa que sean las sustancias responsables de la mayoría de las muertes en todos los países, sino que tienen un peso destacado en los trastornos registrados.
La evolución del consumo de estas sustancias también aparece recogida en el Informe Mundial sobre las Drogas 2026, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Según este organismo, el consumo de cannabis aumentó durante las últimas dos décadas en Centroamérica y Sudamérica, aunque los datos más recientes muestran señales de estabilización. En el caso de la cocaína, la evolución ha sido desigual: mientras algunos países sudamericanos han mantenido niveles relativamente estables durante la última década, otros han registrado aumentos, si bien los datos más recientes disponibles también apuntan a una posible estabilización.
La UNODC señala que en Sudamérica se consumen diferentes productos derivados de la cocaína, por lo que las características de los mercados y los patrones de consumo no son iguales en todos los países. Esta diversidad debe tenerse en cuenta al analizar los problemas de salud relacionados con la sustancia y las necesidades de atención.
Los estimulantes también forman parte del panorama regional. El informe de Naciones Unidas identifica un aumento de los problemas de salud relacionados con la metanfetamina en México durante los últimos años, reflejado en un mayor número de personas que han accedido a tratamiento por esta sustancia. No obstante, los datos más recientes apuntan a posibles señales de estabilización. En América del Norte, los trastornos relacionados con las anfetaminas y los opioides han tenido un peso destacado en la evolución de la carga de enfermedad.
A estos datos se suman los resultados del informe Panorama de la Salud: Latinoamérica y el Caribe 2026, publicado conjuntamente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial. Según los datos de 2023 o del último año disponible, la tasa media de mortalidad por intoxicación con drogas, ajustada por edad, fue de 0,58 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en los 25 países de América Latina y el Caribe con información disponible, frente a 5,21 en los 36 países de la OCDE incluidos en la comparación.
Granada presentó la tasa más elevada de la región, con 2,38 muertes por cada 100.000 habitantes, seguida de Costa Rica (1,83), Uruguay (1,81), Brasil (1,43) y Trinidad y Tobago (1,42). Aunque la media regional se situó ligeramente por debajo de la registrada en 2010, aumentó respecto a 2019. El informe destaca especialmente la evolución observada en Brasil, Costa Rica, México y Uruguay.
Estos datos deben interpretarse con cautela. El documento de la OCDE no desglosa las muertes por intoxicación según la sustancia implicada, por lo que no permite determinar qué proporción corresponde a cocaína, opioides u otras sustancias. Además, los datos de mortalidad por intoxicación y las estimaciones de muertes atribuibles a trastornos por consumo de sustancias de la OPS responden a indicadores diferentes y no pueden compararse directamente.
En materia de salud pública, la OPS insiste en la necesidad de ampliar los servicios de prevención, tratamiento y reducción de daños basados en la evidencia científica.



