Las mujeres con problemas de adicción pueden tardar alrededor de diez años más que los hombres en pedir ayuda especializada, una diferencia que la Asociación Riojana para la Atención a Personas con Problemas de Drogas (ARAD) relaciona con el doble estigma que afrontan por ser mujeres y tener una adicción. Según los datos de 2025, la entidad atendió a 1.035 personas, de las que el 73% eran hombres y el 27% mujeres. Además, mientras que la edad más habitual de acceso a los servicios se situó entre los 34 y los 44 años en los hombres, en las mujeres fue entre los 45 y los 54 años.
El alcohol fue la sustancia que generó un mayor número de atenciones tanto entre mujeres como entre hombres, seguido de la cocaína. Desde ARAD señalan que la demora en solicitar ayuda puede tener consecuencias sobre la salud y destacan la importancia de detectar los problemas de consumo lo antes posible. La entidad cuenta, entre otros recursos, con programas de prevención de la violencia para mujeres en tratamiento e intervención social para mujeres con problemas de adicción.
Esta realidad también ha sido abordada recientemente por UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, que plantea transformar la atención a mujeres que afrontan de manera simultánea consumo de drogas, violencia y exclusión residencial. La organización señala que una mujer puede encontrarse al mismo tiempo ante la falta de vivienda, una relación violenta, problemas económicos, consumo de drogas y dificultades para acceder a los servicios públicos. Por ello, defiende una atención que tenga en cuenta la historia y las circunstancias de cada persona, respete sus decisiones y ritmos y evite que tenga que repetir continuamente su historia para acceder a distintos recursos.
Siguiendo esta línea, el Ministerio de Igualdad publicó en junio de 2026 un protocolo para el abordaje integral de mujeres con adicciones o consumos abusivos dentro del sistema de protección a mujeres víctimas de violencia de género. El documento propone medidas de actuación y recomendaciones para mejorar la atención y evitar que el consumo de sustancias se convierta en un factor de exclusión de los recursos destinados a estas mujeres.
La necesidad de formar a los profesionales también está ganando importancia. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha realizado los pasados días 6, 7 y 8 de octubre una formación específica sobre violencia de género, usos de drogas y adicciones, dirigida a responsables y personal técnico de los ámbitos de las adicciones, la violencia de género y los servicios sociales. La iniciativa destaca la importancia de incorporar la perspectiva de género para identificar factores de riesgo y adaptar la prevención, la atención y el tratamiento a las circunstancias específicas de mujeres y hombres.



