El caso de Jonathan Gómez volvió a ponerle rostro a una problemática que durante años estuvo asociada a los casinos, las tragamonedas y los adultos. El futbolista contó públicamente que su adicción al juego lo llevó a perder dinero, contraer una deuda de USD 50.000, afectar a su familia y poner en duda su continuidad profesional. Su historia mostró las consecuencias más visibles de una enfermedad que, sin embargo, puede comenzar mucho antes y de una manera mucho menos evidente: con una apuesta desde el celular.
Ese fue el punto de partida de la columna de Daniela Blanco en Infobae al Mediodía, donde analizó cómo las nuevas formas de acceso al juego modificaron el fenómeno y lo acercaron a los jóvenes. La discusión ya no pasa solamente por tratar una adicción instalada, sino también por prevenirla en una generación que puede encontrarse con una plataforma de apuestas mientras mira un partido, navega por redes sociales o simplemente usa el teléfono.



