Cada pantalla que usamos en el día: celular, televisor, computador, consola de vidoejuegos y demás, tiene un diferente impacto en nuestra salud mental, siendo algunas más adictivas que otras, pero habiendo una que prevalece notariamente.
El mito de que todas las pantallas enganchan por igual se desvanece ante los datos y experiencias recogidas en los últimos años. Analizar estas diferencias y comprender cuál de estos dispositivos tiene mayor potencial adictivo resulta clave para entender los retos de la hiperconectividad actual.



