Aunque la censura sobre el cannabis suele imaginarse bajo formas más visibles, en ocasiones avanza por caminos mucho más silenciosos. Una categoría jurídica, una interpretación administrativa y una fecha de aplicación pueden bastar para que aceites, infusiones, caramelos, gominolas y otros productos con cannabidiol queden fuera de los circuitos comerciales donde hasta ahora circulaban con relativa normalidad.
En Francia, el cierre se apoya en el reglamento europeo sobre CBD como nuevo alimento, que exige una autorización previa para los productos que no hayan sido consumidos de forma significativa en la Unión Europea antes del 15 de mayo de 1997. La Comisión Europea defiende que esa evaluación busca garantizar la seguridad alimentaria, pero en el caso del CBD el procedimiento lleva años atrapado en una espera técnica ya que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria mantiene paralizadas sus evaluaciones desde 2022 hasta recibir más datos sobre sus posibles efectos.



