Durante años, las grandes tecnológicas han operado con escasos límites y bajo un control prácticamente inexistente. Consideradas durante mucho tiempo como intocables, su crecimiento se ha producido en un entorno de gran permisividad. Sin embargo, ese contexto empieza a cambiar. Esta semana, un jurado de Nuevo México ha condenado a Meta por fomentar la adicción en menores, un fallo que puede marcar un punto de inflexión.
Miguel López, director de Barracuda Networks, resume esta situación: «Los estados han adoptado una posición muy complaciente con las grandes plataformas». Hasta ahora, se ha priorizado la innovación y el crecimiento económico, pero los países comienzan a intentar poner freno a estas compañías.



