Más del 20% de los europeos ha probado el cigarrillo electrónico. Se decantan por este hábito sobre todo los jóvenes entre 15 y 24 años. España es uno de los estados con una tasa más baja de vapeadores, con un 10,9%
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) advierte de que por los "escasos" estudios disponibles hasta el momento se sabe que algunos de estos dispositivos contienen sustancias perjudiciales.
Aterrizaron en las tiendas como una forma moderna e inocua de fumar, incluso un método exitoso para deshabituarse del tabaco, pero pronto se ha cuestionado su composición y sus verdaderos efectos en el consumidor. Las dudas sobre los cigarrillos electrónicos o vapeadores están llegando a las consultas de los médicos mientras los profesionales reclaman más estudios que clarifiquen qué tipos de sustancias los componen y su efectividad para dejar de fumar.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.