Cerca de un tercio de las personas diagnosticadas con trastorno bipolar presentan una adicción a otras sustancias, fundamentalmente al tabaco, el alcohol y el cannabis, según la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD).
El aumento del consumo de cannabis es uno de los factores que ha contribuido a que en los últimos años se estén detectando más casos de trastorno bipolar en España, ya que el riesgo de que se desarrolle aumenta ya desde la primera exposición a esta sustancia y es mayor entre la población más joven.
Un estudio británico demuestra que los individuos con la variante del gen GRM3, clave en la señalización cerebral, presentan un mayor riesgo de desarrollar estas patologías.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.