Un estudio canadiense muestra que la terapia con diacetilmorfina es rentable. Además de mejorar la salud física y mental, reduce las actividades delictivas.
Los beneficios del cannabis contra varios síntomas de la esclerosis múltiple podrían verse oscurecidos por un efecto secundario que hasta ahora había pasado inadvertido para la literatura científica: esta sustancia, componente activo de la marihuana y el hachís, puede deteriorar significativamente las capacidades intelectuales.
Los afectados reclaman que se obligue a alejar las salas de los juegos recreativos de los colegios. El 66% de los jugadores son menores de cuarenta años y el 7%, de veinte.
A pesar de sus supuestos efectos terapéuticos, los derivados del cannabis no resultan más eficaces que los tratamientos habituales. Un estudio que publica el último número de la revista "Journal of Clinical Oncology" ha llegado a esta conclusión tras comparar el efecto de dos terapias para estimular el apetito de los pacientes que sufren un cáncer avanzado.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.