El consumo global de tabaco por parte de los alumnos que han participado en el Programa de Intervención de Tabaquismo en Enseñanza Secundaria (ITES) durante los últimos seis años ha disminuido en casi un 60%.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.