Este estudio comparativo de los CSC de tres países clave ha contribuido a la comprensión del modelo, que en cierta medida ha sido moldeado por los esfuerzos de autorregulación de los involucrados en el terreno.
Un estudio de investigación sobre las nuevas sustancias psicoactivas (NPS, por sus siglas en inglés) proporciona nueva evidencia sobre por qué los jóvenes se sienten atraídos por las drogas, y los riesgos sociales y de salud asociados con su consumo.
El proyecto Échele Cabeza obtuvo un 92% de certeza en los análisis en festivales. Estas intervenciones en festivales se basan en la experiencia internacional y la evidencia científica de docenas de grupos similares en diferentes partes del mundo, como por ejemplo el grupo TEDI Project.
Un artículo publicado recientemente en International Journal of Drug Policy describe la implementación de un servicio de análisis de sustancias en el Boom Festival 2016 en Portugal y explora el impacto de este servicio en las intenciones de comportamiento de sus usuarios.
Una encuesta a 1.005 «swingers» publicada en la revista «Sexually Transmitted Infections» desvela que estos usan drogas recreativas (MDMA, éxtasis líquido o el gas de la risa) para prolongar la relación sexual, aumentar el placer, liberar la inhibición o intensificar las sensaciones.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.