La metodología es sencilla: Se extrae una muestra de una gota de la bebida que se quiera testar y se le añade la disolución que contiene el kit, si cambia de color estaríamos delante de una bebida adulterada con GHB
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.