A pesar de los buenos resultados de los centros de New York, muchas iniciativas de todo el país para abrir centros similares se han parado o están estancadas.
El diseño es similar al cigarrillo electrónico convencional: una batería, un atomizador para calentar la droga y un cartucho para el e-líquido, solo que en este caso el cartucho no contendría nicotina, sino cocaína.
Mientras Escocia explora espacios de inyección seguros para los adictos, Toronto sigue a Vancouver y al estado de Oregón al tratar de legalizar el transporte de pequeñas cantidades de heroína, fentanilo y otras drogas para uso personal.
La declaración permitirá que la ciudad sortee la burocracia que retrasa la estrategia pública para atender el deterioro de las condiciones de vida en vecindarios como Tenderloin, dijeron las autoridades.
El fentanilo fabricado ilegalmente, la heroína, la cocaína, o la metanfetamina (solos o en combinación) se relacionaron a casi el 85% de las muertes de drogas en 24 estados y el Districto de Columbia
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.