La cantidad de muertes relacionadas con medicamentos recetados, ya sea a los que se accedió ilegalmente o a través de una receta médica, era particularmente preocupante.
La mayoría por el consumo de varias sustancias adictivas a la vez, aunque predomina la cocaína, que está presente en el 62 % de los casos de defunciones por reacciones agudas a sustancias psicoactivas.
El reguero de muertes ha cruzado el Atlántico y preocupa en España, que es el octavo país del mundo en consumo de narcóticos y el tercero en fentanilo.
El Departamento de Justicia de EE.UU insinuó que tenía la intención de dar luz verde a dichos proyectos, cosa que supone un giro drástico en comparación con las políticas de la administración Trump.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.