Una investigación, presentada durante la 25ª Conferencia Internacional sobre Reducción de Daños (HR17), puso en evidencia que esta clase de sobredosis por estimulantes está invisibilizada en comparación a otras sobredosis como las producidas por opiáceos, alcohol u otros depresores. El uso de psico-estimulantes puede desencadenar una amplia variedad de síntomas físicos y psiquiátricos que se deben identificar adecuadamente y saber cómo actuar.
Un estudio canadiense demuestra que el 80% de la droga está adulterada con fentanilo. El fentanilo es un potente analgésico de uso médico, originalmente diseñado para paliar el dolor agudo en enfermos de cáncer, que al mezclarse con otras drogas como la heroína está provocando una epidemia de muertes por sobredosis en Estados Unidos y Canadá.
La ley que hace 15 años descriminalizó la posesión de estupefacientes para 10 días de uso personal es un ejemplo porque fue acompañada de tratamientos terapéuticos.
Cada año se registran en Europa entre 6.000 y 8.000 muertes relacionadas con el consumo de drogas, por opiáceos como la heroína, y en muchos casos por sobredosis.
Las 28.647 muertes por fármacos opiáceos y heroína suponen la cifra más alta en la historia de EEUU según confirmaban los Centros de Control de las Enfermedades (CDC según sus siglas en inglés), toda una epidemia a la que las autoridades no logran poner coto.
El dispositivo estará disponible a partir del verano. Cualquier persona sin conocimientos médicos podría usarlo. Las muertes por sobredosis superan ya a los accidentes de tráfico.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.