La deshabituación de quien sufre adicción a estos fármacos incluye psicoterapia e introspección meditativa. "La principal dependencia de estos medicamentos no la crea su efecto calmante, sino el euforizante que los acompaña", explica Antoni Gual.
Los adolescentes adictos a los móviles e internet sufren un desequilibrio en los niveles de neurotransmisores implicados en la regulación de distintas funciones cerebrales.
La culpa es del cerebro. Según la ciencia ambas adicciones tienen mecanismos cerebrales comunes que aumentan el placer y por eso, se llevan tan bien juntos. Un estudio desarrollado por un grupo de investigadores del Colegio Baylor de Medicina en Houston, Texas, ha revelado que el tabaco y la nicotina aumentan el consumo de bebidas alcohólicas, en especial si se empieza a fumar desde la adolescencia.
Un grupo de expertos identificó los mecanismos neuronales que generan este comportamiento en ratones y demostraron que los componentes fundamentales de los circuitos de la alimentación en el cerebro, ubicados en el hipotálamo, también son activados por el alcohol.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.