Dura dos o tres días, dependiendo de la persona y del tipo de droga, aunque se puede extender, explicó el psicólogo clínico del Centro de Reposo San Juan de Dios, Carlos Santamaría. Según su experiencia, los síntomas disminuyen si la abstinencia es acompañada por consumo de fármacos y vitaminas.
Alcanza una media de 6,3 de los 9 criterios de DSM-IV, frente a 7,7 en los consumidores de cocaína, y su nivel máximo se produce a los 2-3 días de cesar en el hábito.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.