Las causas más comunes de fallecimiento son la sobredosis y el sida, sobre todo en aquellas regiones donde hay una mayor prevalencia en el número de infecciones por VIH.
De los 16 millones de personas que se inyectan drogas, tres millones tienen VIH. El alcohol y las anfetaminas contribuyen a propagar las infecciones. Se necesita combinar la terapia sustitutiva y el intercambio de jeringuillas.
Como si fueran las "12 pruebas" que tuvo que superar Astérix en una de sus aventuras más famosas, 12 son los arraigados mitos sobre el VIH que tratan de derribar los doctores Steffanie Strathdee, de la Universidad de California (EEUU), y Chris Beyrer, de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins, en las páginas de la revista "The Lancet".
La reivindicación se recoge en la Declaración de Viena, texto que ha precedido la XVIII Conferencia Internacional sobre el Sida, celebrada estos días en la capital de Austria.
Es una de las primeras acciones que han salido de la Conferencia Internacional del Sida, que se celebra en la capital austriaca entre el 18 y el 23 de julio.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.