A las consecuencias clínicas de las fiestas que mezclan sexo y drogas (mayor riesgo de transmisión de VIH y otras ITS o graves efectos en la salud psíquica) se unen otras más invisibles enraizadas en un entramado de problemas emocionales, de aceptación y de autodestrucción
Una encuesta a 1.005 «swingers» publicada en la revista «Sexually Transmitted Infections» desvela que estos usan drogas recreativas (MDMA, éxtasis líquido o el gas de la risa) para prolongar la relación sexual, aumentar el placer, liberar la inhibición o intensificar las sensaciones.
La pornografía puede actuar como una droga. Cada vez más personas acuden al terapeuta con problemas derivados de su consumo habitual. Sin embargo, también puede ayudar a resolver una fase de astenia en la pareja.
Un estudio prospectivo realizado en EEUU y publicado recientemente en la revista AIDS sugiere que el uso diario o semanal de poppers durante años, una sustancia de uso sexual muy común entre los hombres gais y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH), podría relacionarse con un aumento del riesgo de padecer cánceres provocados por virus en hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH) sin el VIH mayores de 50 años. Sin embargo, esta asociación, que afectaría a cánceres asociados a virus, no se observa en hombres gais y otros HSH con el VIH de la misma edad.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.