Las drogas psicodélicas se han mostrado prometedoras para el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos como la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Sin embargo, debido a sus efectos secundarios alucinatorios, algunos investigadores están tratando de identificar fármacos que puedan ofrecer los beneficios de los psicodélicos sin causar alucinaciones.
Los resultados de los investigadores Hengartner y Plöderl señalan que "los antidepresivos aumentan significativamente el riesgo de suicidio en adultos con depresión mayor", lo que implica que las personas tratadas con antidepresivos tienen una probabilidad significativamente mayor de realizar intentos de suicidio y de morir por suicidio que las personas con depresión mayor que son tratadas con una sustancia placebo.
La ansiedad es quizá uno de los desórdenes mentales más prevalentes en las sociedades modernas. En este contexto, las investigaciones sobre las propiedades ansiolíticas del cannabidiol o CBD, adquieren una gran importancia.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.