Dos fármacos a base de cannabis, recomendados para el tratamiento de epilepsia y esclerosis múltiple, han recibido por primera vez la aprobación para ser recetados a través de la Sanidad pública británica (NHS, por sus siglas en inglés).
El fármaco más polémico de Almirall, el único del mercado que contiene extractos de cannabis, ya le supone a la farmacéutica catalana más ingresos que el medicamento más famoso del laboratorio de los hermanos Gallardo, el antiácido Almax.
A inicios de la semana pasada se presentó en el Congreso de los Diputados de España una proposición no de ley para regular el acceso al cannabis medicinal. Aunque aún es pronto para pronosticar lo que pueda suceder, sorprende que el Partido Popular (PP), tradicionalmente en contra de cualquier tipo de regulación del cannabis, de momento no se ha pronunciado, a la espera de la evolución de la tramitación y debate de la PNL presentada por Ciudadanos.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.