Desde el verano pasado se está trabajando en la iniciativa de ofrecer a las personas asistentes de algunos festivales del Reino Unido la posibilidad de analizar sustancias ilegales, con el fin de dar a conocer su composición y prevenir riesgos. Destaca el cambio de discurso de la Policía hacia un enfoque de salud pública y de seguridad, más que el simple cumplimiento de la justicia y de las leyes.
El British Medical Journal ha publicado un artículo sobre la asociación entre el consumo de alcohol y las enfermedades cardiovasculares donde se aporta más datos sobre el debate de sí "Es sana una copa de vino diaria? Desde el punto de vista de Salud Pública, el consumo de alcohol moderado no está asociado a un menor riesgo en todas las afecciones cardiovasculares y apoya la decisión de no incorporar los aparentes efectos protectores del consumo de alcohol en las enfermedades cardiovasculares.
La mayor encuesta mundial de drogas publica el 'ranking' de sustancias recreativas con más emergencias médicas. Metanfetamina, canabinoides sintéticos y alcohol son las que más llevan a urgencias. Las setas alucinógenas requieren cinco veces menos asistencias que la cocaína.
Las revistas especializadas y los profesionales de la medicina tienen la responsabilidad de facilitar una comunicación clara y que beneficie a los pacientes. Un lenguaje impreciso puede dar lugar a malentendidos y referirse al paciente con expresiones del tipo "abusador de sustancias" provocan estigma y alejan al paciente de la terapia.
La prestación de servicios de reducción de daños accesibles y de buena calidad, tanto dentro como fuera de las cárceles, es una obligación vinculante en materia de derechos humanos y no solo una opción normativa.
Investigadores de la Universidad de Sidney y el Instituto Centenario de Australia han descubierto que el consumo de bebidas energéticas puede desenmascarar determinados trastornos cardiacos de origen genético como el síndrome QT largo, una anomalía en el sistema de conducción del corazón.
Tres de cada diez personas salen con dudas de la consulta, según los estudios. Se ha detectado que hasta la mitad de la población no sigue las terapias de fármacos y un 75% incumple las dietas.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.