Entrevista al Dr. Mariano Montenegro, Doctor en Medicina Y Psiquiatría de la Universidad de Chile, director del Plan Colombo de América Latina y el Caribe y consultor externo de la UNODC.
Cada vez más personas deciden ser abstemias. Es un camino complicado en una sociedad con el consumo tan normalizado y donde hay un uso muy extendido de consumo de alcohol para reducir la ansiedad, el estrés o la depresión.
Algunas personas creen que fumar reduce el estrés y otros síntomas de salud mental, y que dejar de fumar podría exacerbar los problemas de salud mental; además, a una gran mayoría les preocupa que dejar de fumar pueda tener un impacto negativo en sus vidas sociales y amistades. Sin embargo, un nuevo estudio evidencia que en menos de seis semanas dejar de fumar tiene efectos positivos sobre la salud mental.
Las chicas presentan más problemas de salud mental y más graves asociados al consumo de alcohol y cannabis, según un estudio liderado por el investigador de la Universidad Loyola y director del Máster en Intervención Psicológica de Adicciones, Sergio Fernández Artamendi.
Durante los próximos tres años, un equipo internacional en el que participan nueve países estudiará los efectos que la pandemia de COVID-19 ha producido sobre el bienestar y la salud mental de los ciudadanos
Desde las primeras etapas de la pandemia de COVID-19, se han planteado preocupaciones entorno a su impacto sobre la salud mental y, concretamente, en los pacientes con problemas de salud mental.
La prescripción de ansiolíticos o antidepresivos sigue siendo una práctica muy extendida ante los malestares en salud mental. Eclipsa el abordaje en profundidad de las causas políticas, sociales y de género vinculadas al sufrimiento psíquico y emocional
La probabilidad de padecer bronquitis crónica, depresión y ansiedad es entre tres y cinco veces superior en las personas que sufren pobreza energética que en aquellas sin problemas con el suministro eléctrico, según un estudio realizado en Barcelona.
Cuando se observan los datos con un poco más de perspectiva, el mensaje es menos tranquilizador. Los riesgos no desaparecen. Simplemente cambian de forma.
Un estudio publicado en Science Advances analiza cómo la cocaína modifica circuitos neuronales específicos del cerebro y contribuye a los comportamientos de búsqueda de la droga.