El programa de consumo supervisado de drogas en la prisión de Drumheller, de Canadá, funciona desde junio de 2019 y sigue siendo el único que opera en Canadá y en todo el mundo.
La sala de consumo no se hubiera abierto en el entorno político actual, fue la última cosa valiente que sucedió en lo que respecta a políticas de drogas. Los gobiernos de estos últimos 20 años no se han reformulado mucho en materia de drogas.
En el pasado 21 de julio, el Día del Recuerdo, la red INPUD honró la memoria de quienes perdieron la vida en la guerra contra las drogas y llamó la atención sobre las políticas responsables de su muerte.
Piden reapertura de sala de consumo seguro de drogas en Mexicali, México. La asociación civil que encabeza el proyecto solicitó públicamente al Ayuntamiento la reapertura del lugar.
La mayoría de centros para el consumo supervisado de drogas ofrecen la posibilidad de realizar el cribado del virus de la hepatitis C (VHC) y de efectuar la derivación correspondiente, pero muy pocas proporcionan tratamiento para esta infección, lo que indica que estos espacios podrían desempeñar un papel más importante a la hora de reducir la transmisión del VHC y también los resultados negativos asociados a la hepatitis C.
La determinación presidencial para el año fiscal 2027, enviada al Congreso el 15 de septiembre y divulgada por el Departamento de Estado, ubica a esas naciones dentro de un listado de 23 países.
La campaña de Novig ha provocado la reacción de campeonas olímpicas por sexualizar el deporte femenino, mientras la polémica desplaza el problema central: una empresa de apuestas utiliza el cuerpo de la actriz y la batalla cultural para captar a un público especialmente expuesto a la ludopatía.
Un estudio sobre 129.287 personas adultas publicado en JAMA Network Open observa que quienes iniciaron el tratamiento con 35 días o más de suministro seguían retirando recetas de zolpidem, eszopiclona o zaleplón siete años después en un 18,9 % de los casos, frente al 7,9 % de quienes empezaron con 14 días o menos.
La sustancia, originalmente creada como sedante para elefantes, se vinculó junto a otros dos análogos a más de 12 mil 500 muertes registradas desde 2023 en Estados Unidos.